Thursday, April 17, 2014

Historias de robots sagrados: Vulpecula




Historias de robots sagrados: Vulpecula
Joaquín Ortega

Una docena de movimientos alrededor de la búsqueda y los traslados por el inconsciente solar llevó a cabo el robot tipo A Volpecula. Fabricado en las minas de Gravitania en Marte Central, decidió por si mismo, adquirir las destrezas de sus dueños y diseñadores. 

No hubo ningún elemento que no fuese parte de su repertorio de codificación y vigilancia. Por lo menos, tres sistemas clasificados y setenta nuevas formas de vida conectadas a la mente y el vuelo de la muerte fueron revisados en sus viajes psico espaciales. 

Refrendó tratados espaciales,  comercializó visiones Theta, desinfectó alucinaciones diseminadas por enemigos del hombre y de las maquinas. Su destino cerró con elegancia estelar la última de las juntas de asedio y reencuentro de los patrimonios de la tradición azul y verde. 

Recordado por escindir los cuellos de Sisifo y las transmisiones nefastas entre Las tildes Negras y los tramos giratorios del sistema Tambor-Martillo-Flecha, sería Vulpecula el primero de los aceros canonizados en el sistema Tremula Paracelso.

¡Larga memoria a los robots sagrados!


Historias de robots sagrados: Tucano




Historias de robots sagrados: Tucano
Joaquín Ortega

Diseñado para ser una nave de suministro para los segadores Trome 1, la nave auto localizable Tucano, se vuelve célebre al concretar, en menos de cinco misiones la detención total de la flota de Darbasi en el infinito espectro geomántico Árnica. 

Dos ejércitos exterminadores se enfrentan ante sus posiciones. La fuga de mensajes ante la lluvia imprevista en el planeta Saldana produce una necesidad creciente de nuevos seguidores imparciales de la violencia. Las migraciones de personal llegan a un punto desesperado, y solo las fuerzas reagrupadas, bajo el programa inicial del robot Tucano, pueden hacer girar el curso de los acontecimientos.

Poco se ha recogido sobre el final de la historia que no se precie de apología o de propaganda cercana a la mitología. En posteriores retablos de mapas estelares encontramos a Tucano, seguido de dos lechuzas y una matrona con un cráneo semejante a un insecto. Su culto es total en las arenas de Rodas y Geométrica. 

¡Larga memoria a los robots sagrados!



Historias de robots sagrados: Saggita




Historias de robots sagrados: Saggita
Joaquín Ortega

La sonda de extirpación de epidemias Saggita, construida en base a sus versiones previas: Saggita Expiatus y Saggita Gregorius, logró una sucesión de viajes sin novedad en su primera etapa humana. Posterior a la creación del centro de investigación manual maestro en 431 DCC, su suerte correría con diversas altas y bajas. 

La equivocación en la hoja de ruta espacial durante las colisiones náuticas de 487 DCC, crearon una serie de desperfectos que convertirán a este autómata de trabajo pesado en una colección de victorias sobre poblaciones incendiarias. Su tiempo fue compartido entre el castigo a quemadores de selvas Toulouse, y la imposición de justicia estelar bajo el esquema del desdoblamiento de proposiciones decimales, en las mentes de las localidades objetivo. 

Parcialmente inutilizado en el tiroteo de Ciudad Tiresias, se autodestruye para evitar la fuga de los presidiarios atrapados a lo largo de sus viajes, en la primera mitad del siglo Tolkien. Hoy, se observa un rito regular en las avenidas saturnales y su presencia se invoca en hogares y recintos a lo largo del continente septentrional Tremeris 9.

¡Larga memoria a los robots sagrados!




Historias de robots sagrados: Norma




Historias de robots sagrados: Norma
Joaquín Ortega

Diseñado originariamente como traductor de salmos en ciudad Petri, fue designado como conciliador en la paradoja del destino pluripendular. Al desarrollar un propio lenguaje de comunicación de intervariables, la nave Norma se transforma en el segundo crucero de combate conectado al centro de la inteligencia temporal del sistema Heder 21. 

En la conexión de planetas indeterminados, permitió llevar a buen término la separación entre tierras y anexiones imperiales, previas a la señal de anagramas para la admiración y seguimiento de razas en proceso de maquinización. Su reto más conocido  lo concreta, una vez separa, a las selvas de los centauros desérticos, de las ramas de las múltiples orfandades. 

Experto en recomponer la cadena de ADN frente a las evocaciones mágico-eléctricas o a las gélidas tempestuosas de los alquimistas de la ciencia, comenzó a ser seguido por una nave perdida, cuya tripulación refiere ser la primera codificadora de su tradición y fonemas. 

¡Larga memoria a los robots sagrados!




Historias de robots sagrados: Lepus




Historias de robots sagrados: Lepus
Joaquín Ortega

La nave diplomática Lepus Continentis recorrió 11 abundancias estelares con el objetivo de restablecer la segunda paz de Felten. Una vez gozando del primado de los diagramas de fuerza y las posibilidades fértiles, su culto se volvió ferozmente perseguido por la rebelión de las túnicas. La carga magnética fue prohibida y perseguida tanto por comerciantes, como por saqueadores en las rutas permitidas del periodo 7723.

Lepus Continentis se encargó de domar a los fuegos estructurales de la nave Trébol Heroica, en 787 DDC. Persiguió a los productores de tormentas experimentales del foso de Eno. Consiguió llevar a la justica a los voraces devoradores de soles del rincón Caligari. Encuadrando el orden en las zonas menos proclives a la vida, produjo una sucesión de éxitos que harían que su culto se extendiera por toda la región de Fortunalis Tierra. 

Algunos cuerpos cuatridimensionales se han ido alterando, de manera que la transformación exoesqueletica de algunas poblaciones de una sola vida, se asemejan a la morfología y figuración simbólica de las primeras versiones de este robot hoy en desuso. Su imagen brilla en la basílica astronómica de Kiev Estelaris.

¡Larga memoria a los robots sagrados!